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18 Abril 2007:

Este relato ha sido concebido por Pimentel del Piquillo, natural de Villamalea (Albacete), durante el verano de 2006

Indice poemas...

Más información:


Sidoré es un vecino de Villamalea muy conocido por su idiosincrasia, con dichos bastante perspicaces. Su caracter es muy propio de si mismo, sobre todo hablando de toros.

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(25 Julio 2005)

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SIDORE Y LOS TOROS
===========


Sidoré ha tenido faena
queriendo ver la corrida
en las cadenas de su antena
de los toros de esta villa,
con guirnaldas y propio cuero,
enseñas de Curro Romero,
sin encontrar el canal,
con vocablos de fastidio.
¿Será que ha buscado mal?
¿Será que han montado un cirio?
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Mas, con la plaza tan chica
y los toros tan infantes,
desbravados con la pica,
los diestros saltan triunfantes.

Toros más para ir a la escuela
que ser deleite de atrocidades
cada vez que uno de ellos muera
bajo supuestas heroicidades.

¿En el público se frustra
el concepto que del arte
tuvo un tiempo que hoy asusta
cuando el cuerno era estandarte?

-Pues ya no me saco el abono, ¿¡sabes!?
para ver, ¿¡eh!?, diestros sobre canes
picando con palillos simples aves,
¡como correlluecas tras tucanes!

¿Qué queda de aquel festejo
de perfumes, viento y sombra,
con retamas del concejo
y boñigas por alfombra?

Los toros se ven con lupa,
los cuernos con microscopio;
el valor no les preocupa,
ya les basta con el propio...

Juegan a matar la fiesta
toreando al público amable
que se ha saltado la siesta
para sufrir este sable
incrustado en sus espaldas;
pues vinieron por mojama
y vanse con lacias faldas,
con son que la gaita brama,
en sus partes escocidos,
felices con la charanga
que provocó sus silbidos
y recios cortes de manga.

¿¡¡Festejo de rejones!!?
¡Mira que he buscado
por todos los botones
y por ningun lado
he podido verla!

-¿Dónde está la corrida
que es del pueblo perla,
de Albacete querida?

-¿¡¡Qué no sale en la parrilla!!?

-¿¡¡Porqué no funciona mi antena
y mi tele se arrodilla
ante parásitos en pena!!?

-¡¡Con muletas, estos toros,
pondrían en fuga al 'maestro',
el estoque en sus morros,
aun sin cuernos en el tiesto!!

-Tanta afición estoy tomando
al otro lado de la mesa,
en mi mano el dedo al mando
intentando hallar la promesa,
que yo mismo seré torero,
por capote mi vieja estera
y burladero mi ropero.

-Y con mi cuchara sopera
iré 'picando' del puchero
estos toros de papilla.

-Por arma mi matamoscas,
al sonar la cornetilla
mate les daré a roscas
bajo el chorro del grifo,
lavando los surcos de 'sangre'
manada del hechizo
del cucharón que sacie mi hambre...

-Hoy-comenta Sidoré-
se han portado bien los toros.
Han tomado un tentempié
antes de horadar sus forros.

-¿¡Eh!?, ¿sabes lo que se masca?,
sin volcarles el ventorro
de habichuelas a la vasca...

-Hoy-es un dia distinto-
hanse tornado en tinto
y han pinchado en aceituna,
con efectos especiales,
a toros de buena cuna
que aún iban en pañales,
cien por cien de silicona...
Del japón tenían acento
y al pinchar su recia lona
se iban a tomar por viento...

-¿¡Eh!?, ¿sabes lo que te digo?
¡Y no se ha visto ni un boñigo!

-El rejoneo de esta tarde
me ha dado un poco de susto,
pues ha sido de un alarde
de toreros de buen busto,
caballos de recios cascos
y toros de buena planta,
que me abrí todos los frascos
y tapé bajo la manta
agachado tras la silla
a la máxima distancia
de la valiente cuadrilla
de colores y fragancia,
lejos de mi pantalla plana,
viendo al público aclamar,
mientras la sangre se derrama
en surcos que van al mar,
cada lance de la suerte
que les condujo a la muerte.
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-¡¡Cuánto miedo me dan los toros!!
¿Y si, infringiendo toda lógica,
saltan la barrera tecnológica
y se cuelan con sus pitorros
en mi habitación oscura y triste?

-¡¡Por si acaso, con el mocho en ristre,
les espero detrás de mi silla,
a resguardo en la mesa camilla,
con el miedo en el ombligo!!

-¿¡Eh!?, ¿sabes lo que te digo?,
los toros estos a pilas,
productos de la gran 'japan',
en interminables filas,
¡dan un miedo que te capan!

-Y estos banderilleros de salón
que danzan el vals, ¡'cagüen' el copón!;
¡¡si le pinchan al toro en el flanco
y se les pone a bailar un tango!!

-Y el diestro, que parece un manco,
del estoque no encuentra el mango
y con el capote los ventila,
cosa que agradece el toraco,
aunque su pezuña no espabila,
mientras refresca el punto flaco.

-Y van cambiando de postura,
ya que la sombra no los tapa,
y el diestro de miedo recula
mientras ventila con la capa
las esencias que perfuma,
cosa que al toro contenta,
aunque sea de goma-espuma
y mueva a cámara lenta.

-En el coso taurino
de mi mesa camilla
voy a tentar mi sino
toreando mi vaquilla
de ubres melosas y tintas,
con caldos de cencibel,
en los cueros varias pintas
que señalan su vejez.

-Harto de soldaditos de plomo,
jugaré con toritos de roble,
a los que pueda sorber el lomo
hasta aterrarme la vista doble.

-La copa será mi rejón
para este dulce trasvase,
y por capa mi pañuelón
de San Fermín, de buen pase;
para clarinete, mi garganta;
por banderillas, morunos pinchos;
por estoque mi navaja santa,
por caballos, valgan mis relinchos.

-¡¡Qué de bobadas, chorro!!
¡¡Hóspeta, cuánta tontería!!
¿Y llevarás qué gorro?
¿El del botijo, labor mía?
¿El orinal con su barrique?-
contestó la Teodora, harta
de escuchar tanto despotrique.

-¡Si te 'pegunostia'!¡¡Aparta!!
¡Entra en la casa y calla!,
¿no se puede soñar, acaso?
¿Pero qué es esto? ¡¡Vaya!!
¿Habré de ceder al fracaso?

-...(Si tiene razón mi señora,
no lo puedo negar, sin más;
porque aunque esté hasta la gorra
no seré un diestro jamás)

-(En mi casa soy el que manda
y mi señora es la vaquilla
cuya voz, estrofas de banda,
obedezco de maravilla)

-¿¡Eh!?, ¿lo que te digo pones?
Pero que, aquí en la calle,
yo llevo los pantalones,
ella la falda en el talle.

-¿Puedo o no ser torero,
sin temer que me desmaye,
con mi traje de lucero
de colores los del fuego
reflejado de la chimenea,
el rostro de espanto en juego,
la cara ardiendo como una tea?

-¿Y si me horada la capa,
con qué me tapo en invierno
sin que me borren del mapa
los tiritones del cuerno?


14 Agosto 2006 16:30 PM

REFLEXIONES DE SIDORE
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Algo del toreo me maravilla:
Sentir el eterno instante
que, como las horcas de la trilla,
el estoque borda el arte;
catapultado, la muerte besa,
el alma del cuerpo separa
(al igual que la paja, no pesa),
quedando del cuerpo la cara
y la cruz en sus costillas,
con esa mirada estupefacta
que no desgranan las trillas
pero sí el molino de la parca.
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Puede el toro, al cornear la capa,
cansarse, creyendo que la atrapa,
pero el peligro no está en ella
sino en el estoque que la guía
y le hace acuchillar, sin mella,
efímeros vientos, sin sangría.

El diestro mueve sus aspas
y burla su cuerpo del toro
que sólo encuentra las raspas
a ventiscas con mucho poro.

Su brava sangre mancha la tela
en sus cabezadas de doble filo
al lamer de su cuerpo la estela
queriendo coser el viento sin hilo.

Y el torero grita: -¡Eh!, toro, ¡eh!

Así reflexionaba Sidoré
hasta ser vencido por el sueño
tendido en la cama como un leño.

Pimentel del Piquillo
© Pimentel del Piquillo, 18/Abril/2007 17:45 PM